Un recuerdo me ha golpeado bastante fuerte: hace diez y seis años podía tocar el piano.
No fui de esos niños genios que sabían hacerlo con la magistral técnica que solo los años te permiten realizar, fui de aquellos a los que les costó horas y horas y horas de práctica. Pero me gustaba. Me gusta. Si tuviera un piano en frente no podría tocar ni el martinillo ahora.
Hace diez y seis años tenía un gran amigo que solía tocar una pieza llamada “Cristofori’s Dream”. Aunque sabía que era yo muy lento para aprender el piano, tuvo la paciencia de enseñarme a tocarla. Como extraño a mi amigo, me gustaría poder encontrarlo, no lo he visto en quince años.
Por tanto, he decidido que después de comprar una casa, mi siguiente meta será comprarme un hermoso piano. Quien sabe, tal vez pueda enseñarle a mis hijos o nietos cuando llegue el momento.
Les dejo la pieza para que la disfruten conmigo.