Llenando los espacios en blanco

No me considero un diseñador. Ni siquiera intento hacer el trabajo de forma profesional, solo algún diseño aquí y allá cuando es necesario y no podemos pagar a uno. Sobre todo cuando se trata de proyectos personales o familiares.

En las ocasiones que lo he hecho, termino siempre con un sentimiento de incomodidad, pues casi siempre te piden que le haga cambios. En lo personal me considero una persona con gustos sencillos, tal vez grandes, pero sencillos a fin de cuentas; así que cuando diseño algo lo hago de la misma forma.

¿Minimalista? Quizá tengas razón.

En mi forma de ver las cosas, el espacio vacío juega un rol muy importante, porque pienso que le da equilibrio a lo que hayas creado. Incluso la música tiene espacios en blanco.

Pero cada vez que los utilizo me piden que los llene con algo. Algunos, con publicidad.

Haciendo a un lado el hecho de si tienen o no razón, me pregunto ¿porqué necesitan llenar esos espacios?

Puede ser que sienten que por lo que están pagando (o tuvieron que esperar) necesitan más contenido. Puede ser, incluso, que los espacios en blanco sean ruido para sus ojos. Puede ser, también, que estos espacios les hace sentir como si les faltara algo.

Esto último tiene algo de sentido. Se conoce bien que los colores tienen un efecto en los seres vivos, sobre todo los que tienen ojos. El rojo, por ejemplo, nos inspira alerta, terror y también hambre. Si, en algunos inspira sed, es cierto. El azul transmite paz o equilibrio, etc.

Así, es posible que el espacio vacío transmita ansiedad.

Si esto es cierto, tal vez esta sea la clave para comenzar a apreciar una pintura o fotografía, o cualquier otra forma de expresión que utilice el color como vehículo para transmitir emociones.

Tal vez, incluso, no aplique solo a aquellas que utilicen color, pues en la escritura también ha espacios en blanco. Así como los colores, una expresión puede transmitir emociones.

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