Un mundo feliz

Lo confieso, he tomado prestado el título de este post de un libro sin precedentes (en su tiempo, claro está), uno que hizo estallar mi mente cuando seguía sus palabras y dejaba volar mi imaginación. Se trata de “Un Mundo Feliz”, escrito por Aldous Huxley.

Lo hago porque desde ayer en la tarde no he logrado dejar de pensar en algo que comenté con un gran amigo mío, le dije: los últimos diez años los he vivido como un autómata.

Hace mucho tiempo, cuando la película “Terminator” estrenaba las salas de los cines, quedé impresionado con la idea de que las máquinas, aquellas que se supone que son nuestros aliados, tomaran consciencia y se rebelaran contra su creador. No pude dejar de notar la similitud entre el hombre y el Creador Supremo, pero esa es una historia diferente a la que quiero contar en esta ocasión.

Las máquinas eliminarían la basura del mundo y crearían un mundo eficiente, perfecto.

Eventualmente, conocí a los zombis.

¿Se imaginan un mundo controlado por criaturas que no sienten, cuya necesidad única es comer y que, sin embargo, no mueren por falta de comida?

Así siento el mundo en el que vivimos.

Nos hemos convertido en autómatas.

Piénsenlo un poco y verán que aquel sueño loco de Huxley no está muy lejos. Desde que nacemos nos programan y casi nadie se da cuenta de esto. Crecemos con ideas implantadas, con necesidades impuestas, con un camino marcado. El ser humano busca identidad, es parte de sus genes, pero ahora busca identidades ajenas. Nos venden una idea, nos moldean.

Lo más ridículo del asunto es que no nos damos cuenta.

He encontrado personas que, por alguna razón, piensan que debo ser un pobre infeliz debido a que lucho por salir de ese camino, porque rechazo esa programación innata, porque ya no quiero formar parte de este mundo artificial.

No puedo culparlos, yo mismo he vivido mucho tiempo bajo este encanto. Incluso poseo uno de esos teléfonos móviles, sueño de millones. Incluso me he comparado alguna vez con aquel que me ha tomado ventaja en ese camino universal.

Ojalá que algún día el mundo pueda despertar.

 

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2 thoughts on “Un mundo feliz

  1. De cierta manera este mundo es un negocio consumista en el que todo lo tapan de esa forma, mostrar la última tecnología para que se olviden de pensar, de analizar las cosas como en realidad están pasando, diría que de lo automatizados que estamos, también lo estamos para notarlo, solo que no lo suficiente, o mejor aún, no tener la voluntad suficiente para decir Basta, si los que han intentado ir en contra de ello terminan siendo sepultados por el mismo mecanismo.

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