Los políticos mentirosos siempre ganan

Unos días atrás platicaba con mi hermano y recuerdo haberle dicho algo que me dejó pensando desde entonces. No es noticia que los políticos hacen campaña prometiendo cosas que saben no pueden complir, sin embargo, los ciudadanos los eligen y ganan.

La pregunta es ¿por qué?

Un buen amigo propuso una analogía bastante interesante. Estábamos en un bar de esos que dicen ser económicos, y nos presentan las opciones para beber: cerveza Leon, Montejo y Victoria. Ninguna había probado antes, pero sabía bastante bien que no me gustarían, así que tuve problemas para elegir.

Mi amigo, con toda la paciencia del mundo, me dijo: imagina que estas cervezas son los partidos políticos en las próximas elecciones.

Nos quedamos impresionados, porque tiene tiene mucha razón. Creo que la gente elige a estos políticos mentirosos porque no hay alternativas viables. Eliges, como solía decir mi abuela, el “menos peor” o el que te parece “más bonito”.

Claro, me dirás, habría mejores opciones si nosotros las creáramos. Podríamos, por ejemplo, hablar con nuestros representantes y exigir políticos honestos. Podríamos incluso formar un partido político creado por y para la gente. Así podríamos seguir con las ideas, pero la verdad es que a nadie le interesa hacer el trabajo, todos esperan que otro lo haga. La verdad es que todos quieren, como dicen por ahí, un pedazo del pastel.

Hay, sin embargo, otros que votan por ellos movidos por la fe.

Tal vez tu no lo hagas, pero hay mucha gente allá afuera que aún sueña con que alguien, algún día, por algún designio tal vez divino; los sacará de sus problemas. Podría ser un ángel, que batiendo las alas llene su casa de buena fortuna. Podría ser un tío abuelo muy, muy lejano, quien les herede una cuantiosa fortuna. Así los ejemplos, ya te podrás imaginar.

A mi me pasó en algún momento. Soñaba con que alguien llegaría y me regalaría un auto, cuando ya estaba cansado de caminar, o bien pagaría mis cuentas y diría “pero no lo vuelvas a hacer, ¿eh?” y luego se alejaría con una enorme sonrisa. Hasta que un día me di cuenta que nadie haría las cosas por mi. Pero esa es otra historia.

El caso es que mucha gente vive pensando en que los milagros existen. Piensa que todo puede suceder, así que acepta todas las cosas que le echan encima, sin pensarlo mucho siquiera, porque tal vez en esta ocasión, ahora si después de mucho sufrir, sus sueños se hacen realidad.

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