Eddie finally got his coffee

¿Recuerdan aquella película de Bruce Willis que se llama “El Gran Halcón (Hudson Hawk)”? No puedo recordar de que trata, solo puedo recordar un par de cosas: que Eddie era genial y que durante toda la película no pudo tomar una taza de café. Al final lo hizo, tal como me ha pasado el día de hoy.

La aventura comenzó muy temprano por la mañana, tuve que pelear conmigo mismo para levantarme de la cama. ¿Llegar a la computadora? Llegar al Amazonas hubiera sido mas sencillo, y no hablemos de trabajar. La parte mas cruel fue intentar detenerme en un café para comprar mi favorito, fue imposible. El día transcurrió y me tuve que conformar con una taza de caldo de calcetín de la oficina.

Al final del día terminé visitando a un cliente que desea un nuevo proyecto, creo que esa es la parte que salva el día. Era la primera vez que los visitaba, no pregunten porqué. Todo salió bastante bien, lo que es mas, quedé enamorado de sus oficinas. Me encontraba detrás de un panel a diez pisos sobre el nivel de la ciudad, el cielo azul parcialmente nublado adornaba la escena. Era fantástico. Miré a uno de los que trabajaban ahí y pregunté: “debe ser embriagante trabajar con esta vista”. El otro miró hacia fuera un instante y confirmó mi sospecha. Supongo que eventualmente te acostumbras y te olvidas de cosas tan maravillosas.

Manejaba de regreso a casa y me di cuenta que no estaba muy lejos de mi café favorito. Al llegar encontré el mejor lugar en el estacionamiento, el lugar donde me gusta sentarme y un ambiente bastante agradable.

No lo hubiera adivinado, este ha sido un buen día.

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