La sombra de un padre

Hoy un incidente disparó un sentimiento que he tenido enterrado por años, me hizo recordar el dolor que me provocó, la angustia y la desesperación que me asfixiaba. Por eso lo oculté donde no pudiera alcanzarme.

Todos tenemos complejos que datan de la infancia. Todos estamos marcados por esta sociedad ingrata. Yo no soy la excepción, he sufrido de uno de los casos más comunes en el mundo: el abandono. De mi padre no supe algo, hasta que cumplí los doce años. Mi abuelo me mostró a escondidas una foto. De mi madre supe poco a pesar de que vivíamos con ella, pues siempre estaba trabajando. Mis abuelos nos criaron, eran duros, pero cariñosos. Nosotros muy reacios.

Conforme pasó el tiempo y la ingenuidad me dejaba, lo mismo que la infancia, me pregunté muchas cosas acerca de mi padre. ¿Nos querría? ¿Nos imaginaba?

Ahora ya no importa, de verdad que no importa nada. Uno se acostumbra, otras cosas ocupan tu mente y poco a poco todo se desvanece. Pero las heridas quedan abiertas, por más que intentemos ocultarlas, y noches como esta afloran y rejuvenecen.

“Yo no voy a ser así”, me digo, es lo único que importa ahora.

4 thoughts on “La sombra de un padre

  1. Tienes razón, todos tenemos algo doloroso en nuestras vidas en cada nueva etapa que vivimos, pero lo verdaderamente importante es la fortaleza física y mental que tenemos para soportarla y sobreponernos a esos acontecimientos, eso te hará trascender, y recuerda que los hombres proactivos siempre tenemos nuestro futuro en nuestras manos (con ayuda de Dios TodoPoderoso), aprendemos a vivir el hoy, el presente y nunca quedarnos crucificados entre el pasado y el futuro, disfruta hoy, trabaja hoy, esfuerzate hoy y verás como todo tu entorno es diferente, pienza en dos cosas muy sabias, la priemera es: trabaja como si fueras a vivir cien años y vive como su fueras a morir mañana; la segunda, nos dice el Señor: Esfuerzate y se valiente, no temas ni desmayes por que Yo el Señor estaré contigo donde quiera que Tú vayas. Con Amor, Tío Guillermo.

  2. Gracias. Ahora puedo tal vez tratar de saber lo que piensa o pensará mi hija, y se que tal vez con el tiempo y mientras tenga la mente ocupada ese pensamiento quedará en el olvido, solo espero que las noches en las que florezcan esos sentimientos sean muy escasos. Saludos

Leave a Reply