Falsa ilusión

Los días pasan. ¿Que otra cosa te puedo decir? A decir verdad, escribo esto para mí. Así que, ¿de qué vale preguntarte, cuando tengo toda una conciencia para interrogarme?

Lo cierto es que mis días pasan. Así nada más.

Por las mañanas, cuando despierto, tengo esa sensación de despertar de un extraño sueño. Como aquellas veces en donde he soñado que me ahogo y despierto con un sobre salto. Me siento revivir de nuevo, pero muero nuevamente cuando miro a mi alrededor y descubro aquellas paredes pelonas, con la printura recién aplicada. Me descubro solo y mi corazón se duerme de nuevo.

Esta mi realidad se ha convertido en un sueño, y mi sueño se ha transformado en realidad. Cómo desearía que estos sueños que estoy viviendo, fuesen aquellos que siempre quise, no esta falsa interpretación de ellos. Lo cierto es que ocurren, desde que el sol se digna aparecer, hasta que la luna se corona en el horizonte.

Hoy, poco después de despertarme, un gato ha tomado impulso desde la ventana y saltado hasta la barda del vecino, llamando mi atención. Como si fuese mi instinto, te busqué en la ventana y te ví mirándome, encontrándome, sonriéndome. “Me encontraste”, pensé. Mi corazón dió un salto y creí haberlo despertado. Me sonreiste y te esfumaste. Fue solo un sueño, tu no estabas ahí, solo ese mugre gato que ahora ha de acarrear con mis maldiciones. Reacciono: tu no me quieres más, ni siquiera quisiste saber de mí. Solo te interesó el despedirte.

Me doy cuenta de que mi corazón duerme, tan apacible como hace un momento.

Me levanto y me recito la misma canción: un paso a la vez. Primero el colchón, la cama y el refrigerador. Una televisión de plasma, varios cartuchos de juegos y una dotación de té. Después de eso me olvidaré de tí. Me burlo de mí mismo, estúpido de mí. Si fuese tan fácil como cambiarte por un pedazo de pizza o un viaje a Toronto.

Max ladra, salgo de mi estupor. Me visto y continúo con mi vida. Tengo que sacarte de aqui…

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