El diablo y la princesa

Hubo una vez una princesa que deseaba con fervor platicar con el diablo. Cada vez que a alguien se lo contaba, esta siempre gritaba y nunca mas regresaba. Llego entonces un dia en el que la princesa decidiria no contarle nunca a nadie el mas minimo de sus detalles.

Pasaban los años y su cita con el malvado no sucedia. Comenzo a pensar que dicho fulano no existia, pero habia tantas señales en el mundo de su existencia, que se esforzaba cada día por seguirle el rastro. Hubo una vez que estuvo a punto de que le encontrara, pero tan solo hizo llegar y pareciera que se esfumara. Esta situacion le llego al colmo y decidio que nunca mas volveria a buscarlo.

Pasaron muchos años mas y, en su interior, el deseo de entrevistarse con el maligno aun seguia latente, pero su corage y frustracion evitaban que buscara mas indicios y lo peor aun es que ya no deseaba mostrarle lo que deseaba.

Llego el dia en que la muerte toco a su puerta y le dijo que debian marcharse. La calaca no tenia tiempo, por lo que tuvo que conformarse con tomar su ropa y partir de inmediato. Durante su camino a la otra vida paso por innumerables paises y distantes regiones, pero incluso así, nunca pudo conocer al demonio.

Cruzo pues el umbral al otro mundo y tuvo otras tantas vidas muy largas. Fue campesina, arriera y poeta. Paso sus tantas vidas sin penas ni gloria y se le fue el tiempo pensando en su suerte.

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