El final de un largo esperar

  • ¿que estas mirando?! – pregunta un señor vestido de rojo.

    Intenta mirar a un lado y a otro, no sabe a quien se refiere. Lleva mirando el mismo sitio por mucho tiempo. Desde que ha estado ahi ha visto pasar mucha gente. Intenta mirar pero resulta imposible. Finalmente el hombre de rojo decide moverse y entonces puede seguir contemplando. No ha cambiado nada, todo sigue en su sitio. Aun la velocidad del vagon no logra moverlo ni un solo centimetro.

    El tren llega ahora a otra terminal. Esta es igual a las anteriores. Tiene los mismos colores y aromas. Incluso tiene a la misma gente. Nadie se percata de que el letrero que se encuentra en la sala de llegada siempre tiene el mismo mensaje. Es rojo y con letras blancas y grandes recita una breve frase:

“sueño del pais al bienvenidos”

Suspira. Ya no se pregunta el tiempo que falta para llegar. Hace tiempo decidio que falta mucho. Aun me falta mucho. Por la ventana, alcanza a distinguir como los objetos inanimados poco a modo se encantan con la magia del movimiento. Y se alejan. Ya estamos lejos otra vez. Solo hay algo que no se ha movido. Ha seguido en su sitio en todo el trayecto.

Sigue mirando y cada vez le parece que ya no puede hacer otra cosa. ¿Por que no se mueve?. Su brillo le ha encantado y esta vez decide acercarse. En cuanto da el primer paso el tren se dirige a la luz, es como si supiera lo que deseaba, pero en cuanto se quedo quieto el tren siguio su curso normal. Intenta otro paso y lo mismo sucede, pero ahora da otro paso y otro mas. Poco a poco se acerca y una sensacion de vacio recorre su nuca. Ha llegado tan cerca que puede tocarla. Se decide a hacerlo, estira el brazo derecho y con la llema de los dedos alcanza los primero rayos.

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3 thoughts on “El final de un largo esperar

  1. Detenerse por voluntad ajena, por el resplandor preciso e irremediable. La incoherencia de letras me mutila. Camino y no veo otra situacion, siempre lo mismo me persigue, prefiero caminar entre la lluvia de sol. Otro resplandor…

    Pronto vuelvo…

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